Cuando la escalera se convierte en el problema
Hay un momento en que la escalera de casa deja de ser un elemento arquitectónico y pasa a ser un límite. Se empieza evitando subir al dormitorio de arriba, luego se duerme en el salón, y al final se reduce el mundo a una planta. Una silla salvaescaleras corta ese proceso en seco: el usuario se sienta, se abrocha el cinturón, pulsa un mando y el aparato hace el trabajo.
Es la solución de accesibilidad con mejor relación entre inversión, rapidez y resultado que existe para una vivienda de dos plantas o un edificio con un tramo de escalones en la entrada. No requiere obra, no modifica la estructura y, si algún día deja de ser necesaria, se puede retirar dejando la escalera prácticamente como estaba.
Trabajamos con equipos homologados y adaptamos el modelo a la geometría real de su escalera, no al revés. Si nos llama desde Sevilla, Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra o cualquier punto del Aljarafe, podemos ver la escalera y darle una respuesta concreta.